viernes, 1 de julio de 2011

BLACKWOOD MANOR: Capítulo 6 (2/8)


-       Les presento a Miss Deborah Prince- dijo Mr. Wontherlann.
Las tres jóvenes se inclinaron con exquisita elegancia ante la mujer.
-      Ella les acompañará durante su estadía en Blackwood Manor. Además, es una mujer instruida en las artes, en la música y en la literatura, por lo que podrán intercambiar impresiones con ella y beneficiarse de sus múltiples conocimientos.
Harriet sonrió. Deborah Prince le parecía una mujer adorable, modesta y recatada. Estaba segura de que se llevarían bien.
-       Es un placer para nosotras conocerla, Miss Deborah- le dijo Sofía.

-       También lo es para mí- contestó ella.
Luego, el Conde de Blackwood se dirigió hacia uno de los caballeros que le precedía y lo presentó a las tres jóvenes. Harriet lo observó con atención. Sin lugar a dudas, era un hombre atractivo. Según sus cálculos, rondaría los 35 años, sino menos. Era alto, delgado y de aspecto impecable. Sus facciones eran duras, pero varoniles, lo que se veía acentuado por el aire de altivez que las cubría.
-       Mr. Dorian Fenwick- lo presentó el Conde.
Harriet alzó su abanico y lo observó fijamente. Sus modales eran exquisitos, y sus gestos, en extremo corteses y comedidos. Nadie podría negar que era un caballero, o al menos, que se comportaba perfectamente como tal. ¿Qué le llamaba la atención de ese hombre, entonces? ¿Por qué...le producía tanta inquietud?
Dorian Fenwick, como adivinando que era objeto de un exhaustivo examen de parte de la joven, giró levemente el rostro y clavó su vista en ella. Sus miradas se encontraron por un fugaz momento. Los ojos del hombre, oscuros como abismos, la observaron con detención. Detentaban un brillo astuto y calculador que le helaron la sangre. Incómoda, y ciertamente sorprendida por ser descubierta durante su examen, Harriet apartó la mirada.
"Dios mío...", pensó, sintiendo la mirada del caballero aún fijamente puesta sobre su persona. "Que embarazoso e inoportuno incidente".
Dorian Fenwick sonrió, y acercándose a la joven, se inclinó ante ella y le besó una de sus delicadas manos enguantadas. Un involuntario escalofrío recorrió el cuerpo de Harriet en cuanto entraron sus manos en contacto. Estuvo tentada de  alejarse de él, pero sus modales no se lo permitían. Una conducta semejante sería severamente reprochada entre los presentes, además de constituir una falta grave dirigida en contra de Mr. Wontherlann, por ser su invitado el denigrado.
-       Un placer conocerla- dijo Dorian Fenwick con voz susurrante-. Estoy a su completo servicio.

-       También...es un placer conocerlo, señor- contestó Harriet dedicándole a penas una fugaz sonrisa.

Había algo en ese hombre que le inspiraba una profunda desconfianza, aunque no sabría decir exactamente el qué. Todos sus sentidos le advertían que tuviera cuidado, y que se apartara de él cuanto antes, por lo que, al soltar Mr. Fenwick su mano, se sintió profundamente aliviada. Luego, repitió el mismo procedimiento con Sofía y Agnés, haciendo gala de una caballerosidad y una cortesía que deslumbraría a cualquier señorita.

-       Mr. Fenwick nos acompañará una temporada en Blackwood Manor, desempeñando la labor de administrador- explicó Mr. Wontherlann-. He iniciado algunos nuevos negocios que requieren de la atención de alguien de su talento y experiencia.

-       Creo que usted exagera, Lawrence- contestó el aludido-. He oído que su hijo, el joven Adam Wontherlann, también detenta habilidades para los negocios y las cuentas. Por lo que, sigo considerando, que mis servicios son absolutamente innecesarios aquí.

-       Debo reconocer que Adam ha desarrollado una intuición para los negocios que ni yo mismo poseo- asintió el Conde con orgullo-. Pero los nuevos lineamientos que han adquirido mis actividades comerciales, requieren de gente con experiencia en el rubro. Estoy seguro que, tras una breve temporada, Adam aprenderá a administrar con suma eficacia todas dichas actividades, pero de momento, necesitamos de su asesoramiento Dorian.

-       E intentaré satisfacer sus exigencias de la mejor forma posible- aseguró el hombre esbozando una sonrisa ladeada.
Harriet no volvió a dirigir ni una mirada más a Dorian Fenwick, por un lado, porque no deseaba que el susodicho caballero creyera que lo espiaba con la intención de trabar amistad, y por otro lado, porque su sola presencia bastaba para aletarla. Mientras se abanicaba suavemente, paseó la mirada por el Salón, deteniéndose en la alta y atlética figura de Adam Wontherlann durante su trayecto. Parecía muy seguro de sí mismo, intercambiando silenciosas palabras con los caballeros que lo rodeaban. No sonreía, como solía hacerlo Julián Ranford, ni su rostro reflejaba la serena indiferencia que caracterizaba a Felipe Thograwn. Todos sus movimientos, sus gestos, incluso su forma de hablar, parecían acciones ejecutadas con calculada precisión, como si le significara un enorme esfuerzo mantener la calma que en aquél momento demostraba. A Harriet le pareció que se sentía incómodo, y que estaba tenso, pero no podría asegurarlo, ya que le desconocía por completo.
"Bueno, eso no es totalmente cierto", pensó la joven, mientras lo admiraba. "Si los rumores son ciertos, Adam Wontherlann es un hombre sin honor; un desalmado sin escrúpulos, que había abusado y engañado a tres hermanas, arrebatándoles el tesoro más preciado de una mujer: su virginidad". ¿Sería verdad? ¿Sería el causante de la desgracia de las hermanas Pontmercy?
-       A todos los presentes, solicito su atención por favor- oyó decir a Mr. Wontherlann.
Harriet apartó la mirada de los jóvenes caballeros que compartían en el otro costado del salón, y la fijó sobre el Conde. Suspiró. No sabía si Adam era o no culpable de los delitos que le imputaban, pero algo sí era seguro: jamás podría reprochar a las hermanas Pontmercy por caer bajo sus encantos. ¿Podía existir acaso una mujer capaz negarse a ser estrechada entre esos fuertes brazos? Sinceramente, lo dudaba. Adam Wontherlann era un hombre atractivo y debían de lloverle las mujeres.


_._._._._._._._._


-       Estimadas damas, caballeros, hoy damos inicio a una nueva temporada en Blackwood Manor. Circunstancias excepcionales, y por cierto, lamentables, nos han reunido en este lugar por un lapso de tiempo imposible de determinar- dijo el Conde-. Entiendo que muchos de ustedes desee estar entre las filas de nuestro valiente ejército o haciendo compañía a sus seres queridos, que heroicamente luchan por nuestra amada Inglaterra con arrojo y denuedo- declaró el Conde. Su mirada paseaba entre los presentes, y de ella fluía una serenidad que consolaba, como la dulce caricia de una madre comprensiva y llena de ternura, los corazones de aquellos que lo escuchaban-. Puedo llegar a imaginarme el dolor y la angustia que en este momento sienten, y créanme cuando les aseguro, que comparto vuestra amargura, pero el deber con vuestras familias los ha traído hasta aquí y sería inútil seguir lamentándolo.
En algún rincón del salón de baile, Felipe Thograwn apoyó una consoladora mano sobre el hombro de su hermano. Richard alzaba orgullosamente su rostro, pero no podía ocultar la profunda angustia y la impotencia que le producía encontrarse en Blackwood Manor, y no en el frente de batalla, donde en ese momento muchos valientes hombres, incluyendo a su padre, estaban dispuestos a entregar hasta la vida por su amada patria.
Harriet sintió que el pecho se le contraía del dolor. Clavó la vista en su regazo, intentando controlar las lágrimas que comenzaban a anegar sus ojos, e inspiró hondamente. Una vez más, rogó por su padre, por sus tíos, por lo valientes  soldados que en ese momento luchaban, y sobre todo, por sus familias; por todas aquellas mujeres, hijos y padres que suplicaban por ellos y añoraban su regreso, tal y como ella, anhelaba volver a ver a su padre.
-      No pretendo, pues, que olviden su dolor, ni sus múltiples anhelos, mientras permanezcan en este hogar, pero sí que logremos una convivencia agradable y tranquila, que nos ayude en parte a sobrellevar esta desazón que nos embarga- aseguró Lawrence Wontherlann-. Pero para eso, es necesario que no seamos más unos desconocidos, y logremos entablar una relación cordial y amigable, que es el principal objeto de este baile.- Alzó una copa y sonrió-: Mis estimadas damas- se inclinó ante las jóvenes mujeres que estaban a s u costado derecho-, distinguidos caballeros, una vez más sean bienvenidos a Blackwood Manor. Espero que vuestra estancia aquí sea satisfactoria, y breve- agregó de inmediato-, por la victoria de nuestros compatriotas en el campo de batalla.

-       Un brindis por nuestros bravos guerreros!- dijo Dave Richmond elevando su copa hacia el cielo.

-       ¡Por nuestros brazos guerreros!- se oyó aclamar al unísono.
Las cuatro damas, que permanecían sentadas en sus puestos, se habían limitado a alzar sus copas con delicadeza, demostrando su aprobación ante la declaración pero sin demasiado fervor. Aunque deseasen con todo su corazón que aquella horrible guerra acabase de una vez, no era educado que una mujer dejara traslucir sus emociones en público. Toda su conducta debía estar enmarcada dentro de ciertos parámetros, dictados por la prudencia y el refinamiento, siendo su principal deber mantener la sensibilidad propia de su sexo, pero sin traspasar los límites que la propia sociedad le imponía a su conducta.
Sofía envió una discreta mirada a Harriet. Su prima alzaba la copa suavemente en el aire, pero el brillo de sus ojos y la expresión de su rostro reflejaban sus emociones con total y absoluta nitidez; con una claridad demasiado evidente como para ser correcta. Suspiró. Tendría que hablar con ella más tarde.
Mr. Lawrence Wontherlann hizo una señal a Atwater, el que abrió las puertas del salón, dejando entrar a cinco músicos contratados especialmente para la ocasión. En unos instantes, comenzaron a tocar una pieza de Mozart, y el Conde, dio inicio al baile.


14 comentarios:

Eli dijo...

¡Cómo nos dejas así! Con las ganas que tenía de saber que ocurriría en el baile... Supongo que tendré que esperar. Sobra decir que estoy ansiosa por un nuevo capitulo.

Besos

Dulce Cautiva dijo...

Me encantas, simplemente adoro esta historia!, estoy deseando saber k pasará en el baile, quién bailará con quién y lo k pueda pasar... jejeje.

Mira como Harriet a calado a Dorian a la primera... mujer lista!.

Bueno perla, k tal todo?, espero k bien... x cierto, hoy es el último día de plazo para entregar las continuaciones del reto tejiendo un cuento... creo recordar k t ofreciste a hacer una... estoy equivocada?.

Y al final... ¿t apuntas al concurso k tengo en activo del "Intruso"?, ya me dirás... akí más información:

http://elclubdelasescritoras.blogspot.com/2011/06/concursooo-by-cosecha-mia-jajaja.html

Saludos y feliz Domingo, muak!!!

maria veronica arias dijo...

me encanta la historia, ya quiero saber q va a suceder en el baile....bsos

anabl dijo...

ojala que los muchachos saquen a bailar a estas chicas, y no le dejen tregua a Dorian..... espero se me avispen, mientras veremos que pasa....
saludos

AKASHA BOWMAN. dijo...

No me extraña que Harriet se encontrara turbada ante la mirada oscura del señor Dorian (¡¡como para no amedrentarse, madre de Dios, si yo me sentiría hasta flaquear ante tan intensa fijación...!!).

Me encanta ese momento tan maravilloso que acontece cuando alguien-sabiéndose víctima de un minucioso exámen, como si un desconocido cosquilleo lo alertara- levanta la mirada y se cruza con los ojos atentos de un alma cercana. Aaaaay, menos mal que Harriet dispone de abanico para ocultar sus emociones jejejjejejej

¿Sabes? Me he sonreído ante la facilidad (y buen criterio) que posee Harriet a la hora de describir a sus acompañantes de salón: Julian siempre sonriéndose, como si se burlara de todo y de todos, Felipe con esos aires de afectada indiferencia, con su talante de británico flemático... (muy bueno, Eyleen, me ha encantado).

Pese a que cualquiera de los caballeros hospedados en Blackwood Manor son dignos de admiración confieso que cada vez me siento más inclinada hacia Richard Thowgrawn, su sentido del deber y su aparente sensatez son completamente de mi agrado. Por ello ojalá estuviera yo en ese inicio de baile, me las ingeniaría como pudiera para bailar todas las piezas posibles con él jejejejejjejej

PD. Me encantó y te aplaudo por esa lección final sobre cómo las damas no podían jamás mostrar sus emociones en público, así como tampoco era de buen gusto mencionar ciertas partes del cuerpo, incluídas vísceras y órganos internos... ¡pobre de una dama que se lamentara de dolor de estómago! jajajajjajajajajaj

Besos y buen inicio de semana, preciosa.

Eileen dijo...

ELI, ahora viene amiga!!! Ahora viene!! Y muchas sorpresas más, besos

Eileen dijo...

DULCE CAUTIVA, gracias por tu comentario y alegre de tenerte por aqui!!! Si, Harriet es muy lista, es una maravilla!!!

Seguiré la historia de tu blog en la próxima fase, si tengo tiempo.

Cariños!

Eileen dijo...

MARIA VERONICA ARIAS, gracias, gracias, gracias!

Espero que te siga gustando!

Besos

Eileen dijo...

ANABEL, una vez más, bienvenida! El próximo capítulo será más largo! Lo prometo!

Eileen dijo...

AKASHA, mi talentosa Akasha!!! Bienvenida una vez más a mi humilde hogar!! Bueno, han estado un descontinuadas las entregas, pero es que los exámenes llegaron y a penas tengo tiempo para nada!! (una racha de incordios que espero que pronto se esfumen).

Gracias por tu crítica positiva! Ya lo creo, la pobre de Harriet, segura y determinada, se ha puesto muy nerviosa con la mirada de Dorian Fenwick. Pobrecilla!!! Pero quien no?? Malvado o no, ese caballero podría acelerar el corazón de la muchacha que quisiese...

Richard Thograwn en un ser ser noble y sensible, que lamentablemente, su pasión y su patriotismo lo están acabando por dentro. Te aseguro que tiene un papel muy especial en lo que ocurrirá...aunque quizás, un poco triste también al fin y al cabo.

Que te parece si asistimos al baile?? Sólo unos minutitos!! jajajajja quizás, podamos aunque sea mirar un rato a estos maravillosos caballeros y regodearnos en nuestro exámen. (Para calladito...) Y quien sabe?? Quizás Dorian Fenwick nos mire fijamente...! jajajjaa

Besos, querida dama!!
Espero verte luego por aqui!

Lady Jane dijo...

Wow, tendré que esperar qué sucede en el próximo capítulo...
Qué mirada de Dorian Fenwick... con razón puso nerviosa a Harriet, me pondría nerviosa hasta a mí, jejeje.

Preciosa parte de este capítulo, querida, enorme talento el tuyo...

P.D. Tienes un premio en mi blog.

Besotes.

Scarlett O¨Hara dijo...

Recien hecha la entrada te deje un comentario,pero por lo que parece ser la blogosfera se lo ha tragado y no lo ha devuelto jejeje, intentaré plantear todo lo que dije aquella vez en este.
El capitulo como siempre te ha quedado muy pero que muy bien, pero eso ya lo sabes jejejeje
Me pregunto una cosa desde el principio de esta historia que todavia no te he mencionado, ¿que guerra es la que está desarrollando en la historia?
Has dejado a las pobres primas en una situación algo incómoda, porque al solo haber tres damas en el baile, tendrán la obligación de bailar con todo el que se lo pida. Con Harriet no hay problema porque es desenvuelta en estos temas, pero Sofia no bailará más de dos piezas como mucho y la pobre Agnes por voluntad propia no bailaría ni siquiera una sola pieza, espero que la señora Prince se sacrifique un poco y baile.
Saludos:)

Misses Skellington dijo...

Hola!
Apenas he comenzado a seguir tu blog, pero he hecho un esfuerzo sobrehumano por leer todo. La verdad, me fascina la historia, ¡que increíble forma de escribir!, y pensar que yo me consideraba buena escritora, comparándome contigo no soy nada!
Así que seguiré esforzandome.
Te felicito, de verdad, es una gran historia.
Atte.
Miss Skellington

Cam dijo...

Hola! Gracias por pasarte por mi espacio... el tuyo me ha gustado mucho, y prometo ponerme al día pronto ;)
Me encantan las novelas de época aunque nunca he sido buena escribiéndolas :P
Por si quieres, pásate por otro de mis blogs:

http://lagrimasperdidas21.blogspot.com

Gracias por pasar por mi blog, el tuyo está muy bonito