jueves, 2 de junio de 2011

BLACKWOOD MANOR: Capítulo 4 (1/3)


"No, a Sofía no le causará ninguna gracia cuando lo sepa", pensó Harriet mientras se cepillaba el cabello.
Lo cierto, es que, Sofía, a pesar de su edad, no se había relacionado con frecuencia con el sexo opuesto; su experiencia era prácticamente nula al respecto, lo que, sin lugar a dudas, resultaba preocupante. Lo mismo sucedía con Agnés, a la que todos protegían del mundo, manteniéndola tras la reja de una jaula inexpugnable, llena de aprensiones e inseguridad.
Las cosas habían sido muy distintas para Harriet, en cambio. Clarisse la había instruido para desenvolverse entre las personas, y para ellos, no sólo le había inculcado parte de su valiosa experiencia, si no que, además, la había presentado temprana y continuamente en sociedad. Debía reconocer, claro, que las cosas no habían sido fáciles en un comienzo. En primer lugar, las demás jovencitas en edad casadera le hacían la vida imposible a las nuevas candidatas, creándose una rivalidad a muerte entre ellas; y por otro lado, estaban los hombres. ¡Sí! Los hombres, que como buitres van en busca de las muchachitas más gráciles y adineradas para conquistarlas, cual trofeo, y luego desposarlas.
Esa, sin lugar a dudas, había sido la parte más difícil. En un comienzo Clarisse se había encargado de salvaguardarla, pero luego, la propia Harriet había desarrollado sus propias defensas. Fue entonces cuando descubrió que la peor arma que se podía utilizar contra un hombres era la indiferencia, la cual, en determinados casos, podía convertirse en un arma de doble filo: o los espantaba o los instaba a seguir intentándolo. Pero siempre, de un modo u otro, Harriet lograba destrozar sus esperanzas y hacer desertar hasta al más insistente de sus perseguidores.
"Harriet", solía reprocharla Clarisse. "¡Por la Santa Providencia, niña! ¡Si continúas así jamás encontrarás marido!". Harriet sonrió. Clarisse no soportaba que desmotivara a todos sus posibles pretendientes. Solía decir que ya estaba en edad perfecta para contraer matrimonio, y que deseaba estar viva para ver sus nietos. Pero, ¿qué podía hacer? Ningún hombre le había llamado la atención hasta ahora, excepto claro, Alexander Dietrick.

     -     Alexander...- murmuró ella con nostalgia.
Harriet dejó de cepillarse el cabello, y se acercó a las ventanas. Cálidos y resplandecientes rayos de luz invadían la alcoba, y acariciaron su piel al entrar en contacto con ella. Debía reconocer que Alexander era muy atractivo, y todo un caballero. Se habían conocido durante una fiesta en la casa de los Foxmore, donde él le había pedido bailar repetidas veces, ajeno a las murmuraciones y las miradas llena de envidia que les dirigían el resto de las jóvenes solteras. Cuando estaba junto a él, una sensación de cálido y reposado placer la invadía, como cuando se bebe leche tibia durante un frío día de invierno. Pero, ¿eso significaba que estaba enamorada? "Amor" le parecía un concepto demasiado delicado y profundo como para utilizarlo tan a la ligera. Representaba un sentimieno sólido y fuerte; un sentimiento que incluía confianza, cariño y dependencia.

 "No sé qué haré sin usted Harriet", le había dicho él la última vez que se habían visto.


"Vivir, como de costumbre, Mr. Dietrick", fue su respuesta.

Él se detuvo, y la miró directamente a los ojos. Se encontraban solos en el jardín. Altos árboles de tupido ramaje, y arbustos de porte mediano, los ocultaban de las miradas de los curiosod. Alexander cogió las manos de la joven, y las besó con delicadeza.

"¿Cuándo comenzará a llamarme Alexander, Harriet?", la interrogó entonces. "Lo daría todo por oirla pronunciar mi nombre. Todo."

La joven no pudo evitar sorprenderse. Las palabras del hombre le parecían exageradas, y por alguna razón, se sentía en la necesidad urgente de alejarse de él y huir.
Harriet apartó sus manos, las que él cogía tan delicadamente entre las suyas, y sonrió.

"¿Todo, Mr. Dietrick? ¿No cree que es demasiado?", lo interrogó incapaz de apartar esa incómoda sensación de desasosiego que la dominaba. 

"En lo que a usted se refiere, Harriet, todo resulta insuficiente", y acercándose a ella, la miró directamente a los ojos. Harriet sabía lo que deseaba hacer; podía leerlo en la expresión de su rostro y en el brillo de sus ojos: besarla. La distancia entre sus rostro disminuyó alarmantemente, y antes de que él pudiera rozarle los labios, la joven lo detuvo.

"Lo siento, no debí hacerlo", se disculpó él de inmediato. Le besó la frente, y agregó: "Te esperaré. Y si es necesario, iré en tu busca".

Harriet suspiró. Hasta el día de hoy aún se preguntaba por qué había rechazado su beso. ¿No era el sueño de cualquier jovencita ser besada por un apuesto caballero? Harriet observó su reflejo a través del espejo, y frunció el entrecejo. Pero no era tan fácil. No cuando se andaba buscando a algo especial... Algo mágico.

       -     ¿Amor?- se preguntó-. ¿Es eso lo que ando buscando?  

Había hablado al respecto con su abuela, pero cada vez que mencionaba la palabra "amor", esta se largaba a reir. Clarisse no creía en el amor, y eso principalmente, porque, a su juicio, los hombres jamás serían capaces de sentir algo tan profundo. "Más fácil sería lograr que una piedra amara antes que un hombre", solía decir. El amor, para ella, no era más que una ilusión; un concepto bonito para darle algún sentido al matrimonio, y hacer soñar a las jovencitas ingenuas. "Lo único que siente un hombre, Harriet, es deseo, y a partir de esa emoción, fundamenta su relación con su mujer".
 
-        No sé si el joven Dietrick está "enamorado" o no de ti, hija. Pero, creeme, si yo tuviera unos cuantos años menos, habría hecho lo imposible para que se fijara en mi. ¡Despierta, Harriet, por favor! No te he criado para que desperdicies tus oportunidades para quedar bien posicionada en la sociedad- aseguraba-. ¡Quien entiende estas generaciones actuales!- exclamaba abanicándose-. ¡Con la cabeza llenas de fantasías!

"Abuela", pensó la joven al recordarla. "¡No sabes cuánto te echo de menos!". Pero no tardarían en volver a verse. Ella le había prometido que vendría durante una temporada, y no dudaba de que aquello ocurriría muy luego.
Juidth, una de las doncellas nuevas contratados por Mr. Wontherlann, la ayudó a vestir y peinarse. Harriet intentó numerosas veces entablar conversación con ella, pero sus respuestas era escuetas y evasivas. Una vez lista, dio unos suaves golpes en la puerta que conectaba con el cuarto de Sofía y esperó. De inmediato, oyó la voz de su prima autorizándola a entrar.
-        Buenos días, queridas. ¿Listas para bajar a desayunar?- preguntó Harriet. Le bastó sólo enviar una breve mirada Sofía para saber que algo malo había ocurrido-. ¿Qué es lo que pasa?

-        La doncella que ha venido esta mañana ha mencionado que llegaron nuevas visitas a Blackwood Manor.

-        Pues, sí, llegaron ayer por la noche- contestó Harriet demostrando completo y absoluto desinterés hacia el tema.-. ¿Qué tiene eso de malo?

-        ¿Ayer por la noche? ¿Les has visto?- preguntó Agnés con su voz dulce y mirada angelical.

-        He oído los carruajes al llegar. Eso es todo- contestó la joven aprovechando de mirarse en un espejo cercano. Le resultaba simplemente inaceptable no andar presentable; y en su caso específico, "perfectamente presentable", sería más exacto-. Pero bueno, ¿ya están listas? Es hora de que bajemos.
Sofía dejó escapar un largo suspiro.
-        Me dan desconfianza esos recién llegados...

-        Pero, Sofía, ¡si ni siquiera les conoces!- le hizo notar Harriet.

-        Ya lo sé, pero que es Mr. Wontherlann debió avisar a nuestras madres que recibiría a más personas en su hogar- explicó-. Pero, bueno, ya estamos aquí y no podemos hacer nada al respecto. Recuerden ser discretas y prudentes. Nuestra condición en este hogar es de invitados, y es pasajero. Es menester que dejemos una buena imagen de los Beckesey.

-        Lo tenemos claro, ¿no es así, Agnés?- preguntó Harriet a la joven. Había un dejo de humor en su voz que no pasó inadvertido para ninguna de sus dos primas.
Agnés abrió el abanico que llevaba en su mano, y sonrió con timidez.
-        ¿Podemos bajar ahora? Mr. Wontherlann debe estar esperándonos- insistió Harriet.

-        Sí, tienes razón. Vamos.


_._._._._._._._._._._._



Atwater las esperaba para conducirlas hacia el comedor. Tras descender al primer piso, se dirigieron en línea recta por un largo pasillo cuyas paredes estaban decorados con decenas de cuadros de vivos colores. A juzgar por su estilo alegre y la audacia de sus pinceladas, eran obras de Mrs. Wontherlann, la difunta condesa. "Me habría encantado conocerla", pensó Harriet mientras admiraba, una vez más, sus creaciones.
El mayordomo se detuvo ante una puerta doble de madera tallada, la cual abrió con suavidad. Las tres jóvenes fueron anunciadas, y acto seguido, penetraron a la estancia. Harriet fue la primera en hacerlo. Una explosión de luz y calor la recibieron al entrar. A un costado se alzaban altos ventanales, de vidrios inmaculados, a través de los cuales los rayos del sol entraban a raudales, tiñendo de dorado todo a su paso.
"Me temo que este lugar jamás acabará de sorprenderme", pensó la joven.
Sofía la siguió muy de cerca, siendo Agnés la última en entrar al iluminado salón. Instantes después, cinco caballeros se ponían en pie. Harriet fue incapaz de ver la reacción de sus primas ante semejante situación, pero estuvo segura que debió ser de profundo espasmo.

"Debí advertir a Sofía y a Agnés de esto", se dijo.

Suspiró. Y eso que todo no acababa más que de comenzar.


13 comentarios:

AKASHA BOWMAN. dijo...

¡Ooooh querida, debo advertirte que este capítulo me ha fascinado! De veras que me encanta como escribes y la muestra evidente está en que nada más encontrarte "devoré" tus anteriores entradas hasta ponerme al día de la trama. Me fascina lo bien que narras y sobretodo la nitidez con que me permites recrear todo en mi mente.

¿Sabes qué es lo primero que siempre busco en un libro para que me resulte delicioso de leer? Necesito "ver" lo que leo. Así como te lo cuento. Necesito que mi mente cree perfectamente las escenas que aparecen descritas en cada línea, como si de escenas de una película se trataran. Si un texto, un libro, me permiten "ver" todo ello a la perfección ya me tendrá cautivada hasta que se demuestre lo contrario jijijiji (risa tras el abanico).

Bien, me ha encantado primeramente la mención a esa "guerra" encarnizada entre las damas recién salidas al mundo y a sus estrategias para encontrar marido. No puedo estar de acuerdo con Clarisse en lo que al amor y a los hombres se refiere, primeramente porque soy una romántica empedernida y "necesito" creer en la existencia de ese sentimiento en ambos sexos. En lo que sí le doy la razón a la vivaz anciana es en que los hombres actúan por impulsos y su virilidad ocupa sin duda el primer puesto por delante de la víscera romántica. Sí concuerdo con Harriet en su búsqueda de algo espcial, algo mágico, algo apasionado, algo que reconoces nada más tenerlo ante ti.

"Cuando estaba junto a él, una sensación de cálido y reposado placer la invadía, como cuando se bebe leche tibia durante un frío día de invierno." Magnífico.

¿Y sabes? He "visto" perfectamente esa escena en la que los caballeros se levantan al unísono haciendo arrastrar ruidosamente las patas de sus asientos para dar la bienvenida en la sala a las jóvenes, ocupando su ornada presencia el vano de la puerta. ¡Ainsssssss estoy deseando leer la próxima entrega!

PD. Perdona por este "testamento" que te acabo de dejar. Entre mis amigas bloggeras soy conocida por mis opiniones "extra-largas" jajajjajaja espero y no te moleste o de ser así dímelo y serán reducidas convenientemente.

Besos linda, y que viva el espíritu decimonónico, al menos mientras escribimos y nos leemos.

Scarlett O¨Hara dijo...

Querida, solo puedo decir: INCREIBLE
Tu estilo a la hora de escribir, como muy bien a dicho mi amiga blogera Akasha, es tan pictórico, que parece que estas allí, y aún así no pecas de detallista. Tu historia me esta enganchando, el argumento es muy bueno y la cosa se esta piniendo interesante, ya se sabe que si unes en una misma ecuación a un puñado de damas y de caballeros en una misma casa, el resultado puede ser de lo mas interesante y romantico. Tengo que decirte que siento una afinidad especial hacia Sofia, se parece preocupantemente a mi, y ese sentimiento de identificación me entusiasma. Otro hecho que me encanta es que tus entradas sean cortas, lo que parece estupendo, ya que son muy comodas de leer, puedes leerlas en menos de 10 minutos en cualquier ratito libre.
Espero impaciente la proxima entrada.
Saludos:)

Eileen dijo...

A AKASHA BOWMAN:

¡No te preocupes! AL contrario, ¡me encanta que me escriban largos comentarios! En primer lugar, por que tengo la costumbre de querer saber con todo detalle lo que piensan los demás, sin importar sea bueno o malo; y en segundo lugar, porque resulta alentador cuando ves que alguien te ha dado un gran espeacio de su tiempo para comentar. Así, bienvenidos sean siempre tus "testamentos", querida mía!!!

Me ocurre lo mismo que a tí, me gusta leer historias que me ayuden a "ver" y "sentir" lo que se escribe. Lo que, por cierto, creo que es una de las labores más difíciles del escritor: intentar que la letra entre al corazón del lector, transmitiéndole las emociones de sus personajes, haciéndolo vivir la historia como estuviera viviéndola en carne propia. No es fácil, y sé que me falta mucho camino por delante...

Yo también soy una romántica sin remedio!! Clarisse, en cambio, es una mujer liberal y desencantada, que ve las relaciones entre los hombres y las mujeres más como algo necesario e inevitable, que como algo natural y bello.

Y como Harriet, sigo buscando eso especial...!!

Querida mía, gracias por tu visita. Te espero próximamente en Blackwood Manor con una taza de te inglés y unos biscochuelos, para conversar junto al fuego de la chimenea.

All the love.

Eileen dijo...

A SCARLETT O´HARA:

Nuevamente gracias por pasarte por aquí. ¿Sabes? Cuando comencé a escribir esta historia, me ponía en la situación de las tres primas Beckesey, y me sentía ansiosa y recelosa a la vez. Lejos de sus padres, de sus hogares, prácticamente desprotegidas y a la merced y tantos extraños. Lo que iba a ocurrir del futuro, dependería mucho de la voluntad y la personalidad de las tres muchachas, pero al ser tan distintas, nadie (ni siquiera yo), puedo asegurar lo que puede ocurrir.

Sofía es una joven estupenda, bien instruida y toda una señorita. Tiene toda la intención de proteger a sus primas menores, pero su poca experiencia le impide ver que ella también es vulnerable.

Besos.

All the love.

Scarlett O¨Hara dijo...

Eileen, te invito a que te pases por mi blog cuando te sea posible, y me des tu opinión sobre una historia que al igual que tú, estoy escribiendo. Aunque a decir verdad, se aleja un poquito de tu estilo victoriano (la mia tiene ciertos tintes sobrenaturales) jejeje http://rinconderelatos.blogspot.com/2011/05/capitulo-9.html
Saludos:)

Princesa Nadie dijo...

Encantada de conocerte ,visitarte y encontrarme con una escritora ha sido un placer y creo que llego justo a tiempo para intentar ponerme al día con tu historia
Prometo volver
Un Abrazo

Anna Princesa dijo...

Hola guapa.
Por fin puedo entrar a tu blog.
Es maravilloso, incluso mejor de lo que me imaginé.
Tus escritos me gustan mucho y por aquí me tendrás.
Ire poniendome al dia con tu preciosa historia.
Ya te he agregado a mi lista de blog ¿Y tu?

Bueno espero tenerte por mi rinconcito siempre que quieras.
ahora estoy subiendo varios relatos y en breve comenzaré con una novela, tambien tengo chistes, me gustaria que participaras, poesia.... bueno tu ya lo sabes jejej.
me leo los demas capis y ya te comento.

p.d una cosilla, mira te explico para que no extrañes ¿vale? mi blog al estar en un servidor privado los dias a las doce de la noche ( hora española) se desconecta y ya hasta la mañana siguiente no esta disponible. Asi que para leer y visitar el blog te aconsejo que sea antes de las doce de la noche ¿vale? cualquier duda escribeme a mi correo guapa

Un besote

Eileen dijo...

¡¡ANNA PRICESA!! Una verdadero honor tenerte por Blackwood Manor, ansiaba tu visita. Muchas gracias por tus elogios, creeme, Blackwood Manor es el resultado de siglos de historia, esfuerzo y personajes maravillosos portador del título de los Blackwood!! Historia que he presenciado con ansia y admiración.

Ya te he agregadoa mi lists de blogs (lista de amigos íntimos de los Blackwood), y me alegro de que, hasta el minuto, te agrade mi historia.

Me he esforzado estos días por escribir varios capítulos a la vez, para tenerlos entretenidas durante toda la semana!!

All the love.

Eileen dijo...

PRINCESA NADIE!! Bienvenida. Espero que Blackwood Manor cumpla tus expectativas.

Besos!!
All the love.

Anónimo dijo...

holaa, como estas? espero q muy bien, te dire q ya estoy termiando el 4º cap. de blackwood manor y me ha encantado todo, desde el comienzo... te felicito!!.. tu historia es muy bonita y me encara seguir leyendola...

Eileen dijo...

Ciento de gracias!!!!! Espero que te siga gustando, en serio!!!!

Besos!!!

Anónimo dijo...

Eileen:
me estoy poniendo al dia, pero me esta gustando bastante, ya estoy viendo los enredos amorosos que supongo vendran....ahi voy, ahi voy....
saludos anabel

Ana dijo...

Hola!! Realmente me estoy entusiasmando mucho con la historia y me encanta !!!
Otra cosa que me gusta mucho es que le hayas puesto rostros a los personajes, y que rostros !!! Bellísimos y justo como los hubiera imaginado.
Te felicito